De "muerte dudosa" a femicidio: el giro en la causa por los estudiantes hallados sin vida en Rosario
La aparición de una nota de despedida donde el joven intentaba simular el suicidio de su novia no logró desviar la investigación. Pericias telefónicas y testimonios de allegados que describen una relación "tóxica" y violenta llevaron a la fiscalía a confirmar el escenario de un crimen seguido de suicidio
La investigación por la muerte de Sophia Civarelli y Valentín Alcida, los jóvenes estudiantes de psicología hallados sin vida el pasado viernes en Rosario, dio un vuelco determinante en las últimas horas. Lo que en un primer momento fue caratulado como "muerte dudosa" por la distancia entre ambos hallazgos, se transformó oficialmente en una causa de femicidio seguido de suicidio, tras descubrirse que el agresor intentó montar una escena para encubrir el asesinato.
La fiscal Carla Ranciari, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, desarmó la coartada que Alcida dejó plasmada en una carta antes de lanzarse desde el octavo piso de un edificio en calle 3 de Febrero al 1100. En ese escrito, el joven aseguraba que Sophia se había quitado la vida en el departamento que compartían -a 15 cuadras de allí- y que él no pudo salvarla. Sin embargo, la autopsia y el hallazgo del arma blanca utilizada revelaron una mecánica de agresión que contradice cualquier posibilidad de suicidio por parte de la joven.
El giro en el expediente se sustenta, además, en el análisis del entorno de la pareja. Una amiga cercana a la víctima aportó un testimonio clave al describir a Alcida como una persona "muy tóxica" y con antecedentes de conductas agresivas que Sophia intentaba manejar. Los investigadores también pusieron la lupa sobre la actividad en redes sociales, donde comentarios que antes parecían inofensivos, hoy son interpretados como signos de una relación de posesión.
Las pericias en los teléfonos celulares de ambos, secuestrados por orden del Ministerio Público de la Accion (MPA), están permitiendo reconstruir las últimas horas de una convivencia que se había iniciado hacía pocos meses, cuando Civarelli se mudó desde Villa Amelia para avanzar en sus estudios universitarios.
La justicia intenta ahora determinar si existieron denuncias previas o pedidos de auxilio que no fueron detectados a tiempo. Mientras tanto, el protocolo de femicidio aplicado a la autopsia en el Instituto Médico Legal busca terminar de confirmar científicamente la secuencia de un hecho que, lejos de ser un doble suicidio por desesperación, se revela como un acto de violencia de género planificado.








