Detuvieron al enfermero escrachado por maltratar a dos abuelas en un geriátrico de Mar del Plata
Tras destaparse el caso por la denuncia de una trabajadora y la colaboración de la encargada, el Municipio solicitó el allanamiento y la posible clausura del lugar
La Justicia imputó por lesiones graves a un cuidador identificado como Nicolás Gastón Cichero, acusado de agredir físicamente y maltratar de forma sistemática a dos adultas mayores que se encontraban a su cuidado.
Los aberrantes hechos bajo investigación ocurrieron durante la tarde del pasado lunes 27 de julio, cerca de las 19:00 horas, mientras el imputado asistía a dos residentes que se encontraban en sillas de ruedas. Según la presentación judicial, cuando una de las mujeres intentó comer por sus propios medios, el sujeto le propinó un golpe directo con una cuchara de metal en el rostro. Si bien en un principio se constató un corte superficial en el labio, la evaluación médica posterior confirmó la pérdida de piezas dentarias producto del impacto.
Cámaras, insultos y telegrama de despido
La denuncia penal fue radicada en primera instancia por una empleada del establecimiento, a la que luego se sumó la encargada del lugar aportando las grabaciones de las cámaras de seguridad internas. En los registros fílmicos no solo quedaron asentadas las agresiones físicas, sino también una serie de violentos insultos y amenazas vertidos por el cuidador: "¿Por qué no te morís?", "Ojito con pegarme porque te rompo la cabeza" y "Dejanos de molestar, morite de una vez por todas".
Tras tomar conocimiento del caso y con las pruebas en mano, la empresa notificó el despido automático del acusado, quien afortunadamente se encontraba registrado en blanco.
Inspección municipal, irregularidades y desesperación familiar
Paralelamente a la causa penal, la Municipalidad tomó intervención administrativa. Al constatar que la denuncia inicial no había sido realizada de forma directa por la encargada de la residencia, las autoridades locales solicitaron una orden de allanamiento para relevar datos y evaluar la clausura preventiva del geriátrico, dado que se detectó que parte del personal desempeñaba sus labores sin el título ni la habilitación legal correspondiente.
Hasta la noche previa, la residencia albergaba a 15 abuelos. Tras la viralización del horror vivido puertas adentro, se generó un clima de profunda consternación e indignación entre los allegados, llevando a que más de un familiar se presentara de urgencia en la institución para retirar a su ser querido y ponerlo a resguardo.

