Eran compañeros de trabajo, le disparó, lo apuñaló y lo enterró en el patio de su casa: la condena
El Tribunal de Paso de los Libres dictó sentencia contra Federico Duarte por el crimen de Jorge Alfredo Duarte, ocurrido en Corrientes. Tras ejecutarlo con saña y ocultar el cadáver en el patio de su casa, el condenado intentó justificar el ataque como un estallido de locura originado por una disputa económica
La macabra escena descubierta en julio de 2024 en el patio de una vivienda correntina llegó esta semana a su cierre judicial. Federico Duarte, el hombre que mató a su compañero de trabajo y ocultó el cuerpo bajo una carpeta de cemento recién fraguada, fue condenado a 20 años de prisión efectiva. La sentencia, dictada por los jueces Marcelo Manuel Pardo, Isidro Ramón Quebedo y Marcelo Ramón Fleitas, lo encontró responsable de homicidio simple agravado por el uso y la portación de arma de fuego, poniendo fin a un proceso que mantuvo en vilo a la ciudad de Paso de los Libres.
El trasfondo del crimen, según se desprendió del juicio que inició en abril de este año, fue una disputa trivial por la venta de una motocicleta. Ambos hombres compartían extensas jornadas laborales en una empresa dedicada a la recolección de orina para laboratorios, pero la convivencia se quebró de forma definitiva aquella jornada de julio. Lo que la fiscalía describió como un ataque cargado de "saña" no se limitó a un solo disparo; la autopsia reveló una violencia desmedida que incluyó dos balazos en la cabeza, varias puñaladas y un impacto con una piedra.
Durante la última audiencia, el fiscal Facundo Alfredo Sotelo fue tajante al rechazar la idea de un hecho fortuito o una "ejecución torpe". Para el Ministerio Público, el hallazgo de proyectiles aún guardados en el arma y la meticulosa tarea de enterrar el cadáver en el patio trasero demostraron una voluntad clara de asegurar el resultado y ocultar el rastro. Por su parte, la querella fue más allá y solicitó casi 25 años de cárcel, haciendo hincapié en que el acusado desplegó una serie de actos planificados y que incluso tuvo intenciones de fuga al trasladarse hacia Monte Caseros poco después del homicidio.
La defensa intentó suavizar el castigo apelando a un presunto estado de "ira" y un "desborde emocional" producto de angustias acumuladas, argumentando que Duarte carecía de antecedentes penales. El propio acusado, en un intento de última palabra, confesó el hecho y pidió perdón a la familia de la víctima y a la justicia. "Perdí la cabeza literal", afirmó ante el tribunal, intentando instalar la premisa de que el enfrentamiento fue una situación límite de "él o yo".
Sin embargo, el tribunal se inclinó por el pedido de la fiscalía, dictaminando que Duarte permanezca bajo medidas de coerción y sea trasladado a la Unidad Penal N° 9 de Paso de los Libres hasta que la condena quede firme. En el mismo debate, Andrea Fernanda Franco, quien llegó al juicio también como acusada, resultó absuelta luego de que se retiraran los cargos por falta de pruebas suficientes. Así, el caso se cierra con un asesino confeso que deberá pasar las próximas dos décadas tras las rejas por una "locura" que terminó sepultada, literalmente, bajo el cemento.








