Varela

Golpes, hambre y trabajos forzados: detienen a las dueñas de un hogar infantil por reducción a la servidumbre

Bajo la fachada de un refugio para menores vulnerables, funcionaba un centro de explotación donde los chicos eran obligados a realizar tareas de albañilería pesada, dormir con animales y limpiar excrementos

En las últimas horas, una investigación liderada por el fiscal Daniel Ichazo, de la UFI N.º 8 de Berazategui, desbarató una red de explotación infantil que operaba en el hogar "Nido de Águila", ubicado en la zona rural de La Capilla, Florencio Varela. Allí, 13 menores de edad fueron rescatados de condiciones que la justicia califica como reducción a la servidumbre.

Jornadas de explotación y castigos inhumanos

El informe judicial revela detalles escabrosos sobre la rutina de las víctimas. Lejos de recibir educación o atención médica, los niños eran forzados a realizar trabajos físicos extenuantes: desde levantar paredes de cemento y realizar tareas de albañilería, hasta utilizar machetes para cortar cañas y construir cercos.

La crueldad no terminaba en el esfuerzo físico. Los menores tenían la obligación de recolectar en carretillas las heces de 31 perros y dos caballos que habitaban el predio. Según los testimonios, estas tareas se extendían hasta la medianoche, incluso bajo tormentas o temperaturas gélidas. Si algún niño se resistía, el castigo era implacable: privación de alimentos, golpes con objetos contundentes o la expulsión al exterior de la vivienda durante la noche.

El "pacto de silencio" y la complicidad estatal

La investigación dio un giro aún más oscuro al descubrirse una presunta red de encubrimiento. Dos funcionarias del Servicio Zonal de Niñez de La Matanza están bajo la lupa, acusadas de utilizar "información privilegiada" para alertar a las dueñas del hogar sobre los allanamientos.

A través de mensajes de WhatsApp, las funcionarias habrían filtrado detalles de los operativos judiciales, permitiendo que las responsables del lugar "acondicionaran" el hogar y ocultaran las pruebas de maltrato antes de la llegada de la policía. Se sospecha que, gracias a estos avisos, varios niños fueron reubicados estratégicamente para evitar que fueran hallados por los investigadores.

El rescate y la situación judicial

El operativo, coordinado por el área de Cibercrimen contra las Infancias y Delitos Conexos a la Trata de Personas, logró incautar teléfonos, discos rígidos y documentación clave. Actualmente, las dos dueñas del establecimiento se encuentran detenidas, aunque se negaron a declarar ante el fiscal Ichazo.

Los niños rescatados, que en ocasiones se veían obligados a dormir junto a los perros y tenían prohibido cualquier contacto con el mundo exterior, ya han sido derivados a centros de protección oficiales donde reciben la asistencia médica y psicológica que les fue negada durante meses.


Fuente: Infobae.

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