Buenos Aires

Hallaron sin vida a la adolescente de 14 años que era buscada intensamente

El final que nadie quería confirmar llegó este jueves por la tarde. Maitena R., la chica de 14 años que había desaparecido el miércoles camino a la escuela, fue encontrada muerta en la localidad de Las Heras.

La noticia cayó como un balde de agua fría sobre una comunidad que se había volcado a las redes para difundir su imagen, con la esperanza de encontrarla sana y salva en algún rincón de la provincia.

La reconstrucción de sus últimas horas revela un plan ejecutado con una precisión escalofriante. El miércoles a las 7:10 de la mañana, Maitena caminó hasta la puerta del colegio junto a su hermana, pero nunca cruzó el umbral. Con una excusa rápida, se alejó del edificio. Recién al mediodía, cuando su madre fue a retirarla y las autoridades escolares le informaron que la alumna no había dado el presente, comenzó la pesadilla.

El rastro digital y las cartas de despedida

Al registrar su habitación, la Policía Bonaerense se topó con una escena desoladora: Maitena había dejado nueve cartas de despedida dirigidas a sus amigos y familiares. No fue un acto impulsivo; la joven dejó su teléfono celular, sus claves de acceso y hasta correos electrónicos programados para que su familia los recibiera en fechas específicas.

Sin embargo, el dato más inquietante surgió tras el peritaje de su computadora. Allí se descubrieron conversaciones prolongadas con dos personas radicadas en Paraguay que utilizaban seudónimos. Según denunció Noelia, una allegada a la familia, estos sujetos la instigaban constantemente al suicidio, tratando el tema como una especie de "gracia" o desafío compartido. La investigación apunta ahora a identificar a estos individuos que habrían manipulado la vulnerabilidad de la menor.

El último viaje

Las cámaras de seguridad fueron el GPS de los investigadores. Un primer registro la captó caminando sola por las calles Bicentenario y Perú. A las 9:00, Maitena estaba en la estación Kilómetro 34,5 de la línea Sarmiento. Allí se subió al tren y, cerca de las 10:00, descendió en la estación de Las Heras.

Durante la búsqueda, sus allegados habían pedido rastrillar campos y zonas despejadas de esa localidad, basándose en una frase de sus cartas donde decía que "quería estar en un lugar tranquilo". Finalmente, las patrullas confirmaron el hallazgo del cuerpo en la zona mencionada por la tarde del jueves.

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