Chaco

Horror: El dueño de un complejo en Chaco montó un sistema oculto para espiar a mujeres y niños

El aberrante episodio ocurrió en el barrio La Toma, donde el propietario utilizaba enchufes falsos y rendijas para filmar a las mujeres y a sus hijos. Tras ser descubierto y admitir el hecho, echó a todas las familias a la calle para intentar ocultar las pruebas

Un impactante escándalo sacude por estas horas a la provincia de Chaco, luego de que saliera a la luz una grave denuncia contra el dueño de un complejo de alquileres del barrio La Toma. 

El hombre fue acusado por sus inquilinas de haber montado un perverso sistema de espionaje casero para registrar con fotos y videos la intimidad de las familias que vivían en el lugar, utilizando falsas tomas eléctricas, rendijas y aberturas ocultas con salida directa al baño compartido y a otras áreas comunes.

El calvario comenzó a destaparse cuando una de las residentes sorprendió al propietario tomándole fotografías sin su consentimiento mientras ella realizaba tareas domésticas y lavaba la ropa en el patio del predio. Tras una fuerte discusión y el posterior reproche de los presentes, el acusado terminó admitiendo su accionar. Este alarmante episodio encendió las alertas de los habitantes del complejo, compuesto por una vivienda principal y cinco habitaciones en alquiler, quienes de inmediato comenzaron a revisar exhaustivamente las instalaciones para ver hasta dónde llegaba el acoso.

El panorama se volvió completamente oscuro cuando los inquilinos descubrieron que en el único baño que compartían todas las habitaciones se habían instalado estratégicamente falsas tomas de luz, huecos disimulados y fondos falsos que conectaban directamente con el patio, permitiéndole al sujeto obtener imágenes de las personas sin ser detectado. 

La indignación y el horror se multiplicaron cuando una segunda mujer se presentó ante las autoridades policiales para denunciar que el propietario la había espiado a ella y a su pequeña hija de apenas tres años mientras se bañaban. Aunque el hombre intentó defenderse asegurando que ya había eliminado todo el material registrado, el daño ya estaba hecho.

Lejos de mostrar remordimiento ante la inminente acción de la Justicia, el acusado tomó una drástica y desesperada decisión corporativa al desalojar y echar inmediatamente a todos los inquilinos del lugar, en un claro intento por desmantelar el complejo y entorpecer la recolección de evidencia. El caso ya se encuentra bajo una estricta investigación judicial, mientras las familias damnificadas y la policía local intentan determinar si existen más dispositivos de grabación ocultos en la propiedad y si hay otras víctimas que todavía no se han animado a radicar sus denuncias por temor a represalias.

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