Chubut

La Fiscalía reveló el horror que vivía el jubilado asesinado en Chubut: golpes, control y aislamiento

Según la Fiscalía, Nelson Walter Ayilef Millapán, el jubilado rural de 68 años asesinado en Esquel, sufría violencia desde hacía tiempo.

La investigación por el crimen de Nelson Walter Ayilef Millapán, el jubilado rural de 68 años asesinado en Esquel, sigue revelando el contexto de violencia que, según la Fiscalía, sufría la víctima desde hacía tiempo. Durante la audiencia de apertura de la investigación, el Ministerio Público Fiscal expuso que el hombre era víctima de agresiones físicas constantes y que su pareja ejercía un control absoluto sobre su vida cotidiana. De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa, le retenía el Documento Nacional de Identidad, administraba el dinero de su jubilación y lo mantenía en una situación de sometimiento.

La mujer permanece con prisión preventiva por seis meses, imputada por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber actuado con alevosía.

Las pruebas que descartaron la versión del suicidio 

Cuando la Policía llegó a la vivienda del barrio Suelco durante la madrugada del 10 de julio, la imputada aseguró que el hombre se había quitado la vida. Sin embargo, las primeras pericias comenzaron a desarmar esa hipótesis.

El arma fue encontrada a unos 15 metros del cuerpo, sin rastros que indicaran que la víctima se hubiera desplazado hasta ese lugar. Además, los investigadores remarcaron que Millapán tenía una importante limitación motriz en el brazo derecho producto de una afección cervical, lo que hacía prácticamente imposible que pudiera provocarse una herida de esas características.

La Fiscalía describió a la víctima como una persona pacífica, de contextura física pequeña, con problemas de movilidad y alcoholismo, condiciones que, según la acusación, eran aprovechadas por la imputada.

Los investigadores sostienen que sufría maltratos físicos de manera habitual, evitaba defenderse y había perdido el control de aspectos básicos de su vida. Testigos aseguraron que la mujer retenía su documentación personal, manejaba el dinero que percibía como jubilado y ejercía un dominio permanente sobre él.

A esos testimonios se sumaron declaraciones de vecinos que señalaron que la acusada tenía antecedentes de conductas agresivas y era conocida en el barrio por protagonizar distintos episodios de violencia.

Otro de los elementos destacados por la Fiscalía fue el comportamiento de la imputada tras el ataque. Según los investigadores, mientras el hombre se desangraba, se mostró distante, evitó colaborar con quienes intentaban asistirlo e incluso se negó a facilitar elementos para contener la hemorragia.

Con este conjunto de evidencias, el juez resolvió mantener la prisión preventiva durante seis meses mientras continúa la investigación. En ese plazo, la Fiscalía buscará profundizar la recolección de pruebas para reconstruir la mecánica del homicidio y llevar la causa a juicio oral. 

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