"Tranqui que ni apareces": un prefecto de inteligencia le vendía impunidad a un narco en Buenos Aires
Sebastián Moreno, un agente de alto rango de la Prefectura Naval, recibió más de 5 años de prisión. Se comprobó que le avisaba sobre allanamientos y detenciones al traficante y que llegó a enviarle fotos de los operativos en tiempo real.
El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca dictó una condena ejemplar que expone la alarmante connivencia entre las fuerzas de seguridad y el narcotráfico. El ayudante de segunda Sebastián Moreno, de 43 años, quien se desempeñaba nada menos que en la selecta Delegación de Inteligencia Criminal e Investigaciones de la Prefectura Naval Argentina (PNA), fue condenado a la pena de 5 años y 4 meses de prisión tras comprobarse que actuaba como un doble agente que blindaba y alertaba a un conocido traficante de drogas de la región.
El fiscal general Gabriel González Da Silva y la auxiliar fiscal María Fernanda Aimar lograron demostrar ante los jueces Sebastián Foglia, Ernesto Sebastián y José Fabián Asís que el efectivo federal convirtió su rol oficial en una "garantía de impunidad". Durante el debate, la acusación fue contundente al reconstruir el entramado de encubrimiento agravado por la condición de funcionario público del imputado.
El mensaje que delató al doble agente
Durante las audiencias, quedó expuesto el mensaje de texto más incriminatorio que Moreno le envió al presunto narco Héctor Leonardo Diez, luego de revisar dispositivos secuestrados en otros operativos: "Te encontré en dos celulares (...) igual tranqui que ni apareces en el informe". Para la fiscalía, esa breve frase demostró que el prefecto ocultaba de forma deliberada información vital para desviar las pesquisas.
La investigación determinó que, entre septiembre de 2019 y marzo de 2021, Moreno mantuvo una fluida y estratégica comunicación con Diez, aportándole datos ultra confidenciales sobre fechas de allanamientos, órdenes de detención, resultados de peritajes químicos y los pormenores de causas federales en curso en las que él mismo intervenía.
Un hallazgo imprevisto en una causa ajena
El escándalo se destapó de la manera menos pensada. El 17 de junio de 2022, la policía provincial allanó la casa de Diez por una denuncia de violencia de género y abuso sexual. Al secuestrarle el teléfono celular, los peritos se toparon con un arsenal de chats que incriminaban directamente al agente de inteligencia de la fuerza federal.
En las conversaciones recuperadas, los investigadores descubrieron la soltura con la que se manejaba el funcionario de Prefectura. Cuando cayó un importante proveedor de drogas de la zona, el prefecto no solo le avisó a Diez sobre la detención, sino que le envió fotografías del procedimiento policial en tiempo real, le detalló en qué comisaría estaba alojado y hasta se tomó el atrevimiento de recomendarle a qué otros transas de la zona podía recurrir para comprar estupefacientes y continuar con el negocio ilegal.
Rechazo a la coartada y pedido de cárcel común
Aunque el traficante Héctor Diez falleció en mayo de 2024 sin llegar a ser juzgado, el tribunal consideró que el delito de encubrimiento agravado por parte del funcionario público quedó plenamente configurado. Durante las audiencias, Moreno intentó defenderse alegando que no sabía que Diez vendía drogas y que los mensajes eran simples "bromas" basadas en noticias de los medios, una coartada que los jueces desecharon por completo al comprobarse el vínculo de confianza.
Además de los años de prisión, el tribunal le impuso una inhabilitación de 10 años para ejercer cargos públicos. Sin embargo, la fiscalía evalúa apelar el beneficio de la prisión domiciliaria que le fue concedido a Moreno, exigiendo que sea trasladado de inmediato a una unidad carcelaria común para cumplir su pena.








