Los Cerimiedo que ponen en riesgo la democracia
Análisis de Saúl Gherscovici.
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, dejó en evidencia el accionar de estos personajes oscuros que primero influyen en los humores sociales de los países a los que se los invita a asesorar y que luego capitalizan en el triunfo electoral de los candidatos de derecha que asesoraron y en algunos casos en el manejo de sus gobiernos, como estaba sucediendo con el de Rodrigo Paz.
Cerimedo no es un personaje marginal sino una pieza clave en la transformación del mapa de signos de gobierno en América, donde ya se logró el triunfo de Milei en Argentina, el de Kast en Chile, el de Nasry Asfura en Honduras, el de Keiko Fujiori en Perú, el de Rodrigo Paz en Bolivia, de Abelardo de la Espriella en Colombia y ahora se apunta al del hijo del golpista Jair Bolsonaro en Brasil.
No en todos estos países colaboró Cerimedo, hay que aclararlo, pero en varios de ellos si. En todos, tras su retiro, tiene denuncias en su contra, que van desde el fraude al intento de golpe de Estado. Ninguna fue tan clara y fácilmente comprobable con el intento de feminicidio al que ahora está haciendo frente en Bolivia.
En los que no estuvo se siguió a rajatabla el programa que se diseñó, suponemos desde las fuentes de poder de Washington, que dónde ve que no puede hacerse del poder a través de las prácticas siniestras de redes y programas de odio recurre a planes y recetas más rápidas y directas, como el secuestro de presidentes (Venezuela) o el sometimiento a todo un pueblo, como el cubano, merced a un genocida y criminal bloqueo.
Sin likes ni retuit
No parece casual que desde que Cerimedo fue detenido, por instigar el feminicidio de su ex pareja Nadia Beller, hayan bajado los niveles de "audiencia" o interacción que el presidente Javier Milei tenía en sus redes. Lo mismo pasó con las de La Derecha Diario, el portal cuya titularidad el asesor comparte con Javier Negre, que realizó toda una operación de despegue, que fue tan bochornosa como ineficaz.
En los allanamientos a la casa u oficina de Cerimedo, además de dinero y varios elementos sospechosos, se le secuestró una granja de bots desde la cual lograba que los posteos de Milei y de sus otros clientes o socios subieran de manera abismal y desproporcionada, generando con ello una ampliación del universo de llegada de esos mensajes que, sin esta herramienta, se desvanecen sin trepar al mundo de los algoritmos que hoy manejan nuestra información, humores, alegrías, amores y odios.
Tal como adolescente que vive chequeado los likes de sus posteos y fotos, el presidente no entiende cómo perdió tantos seguidores, ni cómo ya a casi nadie le gustan los insultos y bajezas que antes generaban mares de acompañamientos. El resultado, en una persona inestable como el caso de quien estamos hablando, es la ira, el enojo y pelearse con el resto del mundo.
Sin la multiplicación exponencial de sus posteos, el presidente sigue perdido en el mundo de X, donde ve que por más que esté 8 horas tuiteando no logra acompañamiento alguno. En el mundo real, ya sin ese filtro cibernético que lo agrandaba, Milei no sabe que hacer salvo ser él. Por eso volvió a la maratón de discursos sin sentido, pero también se encontró con que sus "chistes" no son celebrados (salvo por sus funcionarios), sus teorías económicas generan fastidio o cruces de opinión más que aplausos, y notó que cada vez debe recurrir más a los "o sea... digamos....."
Por eso, este jueves, decidió bajar un poco más en el nivel intelectual del público y cambió sus "charlas magistrales" con empresarios, economistas, con alumnos secundarios de la escuela ORT a los que les habló de judaísmo y a quienes les pidió que chiflen a los periodistas.
En paralelo, para contrarrestar las críticas por su imagen (algo que lo obsesiona), prohibió que se lo grabe caminando porque sus pasos junto a Jorge Macri, en el acto por el aniversario de José de San Martín, fueron demasiado para lo que su estima puede soportar.
El hartazgo real
La falta de aceptación en las redes se suma a lo que es más importante y es el hartazgo de la gente, que luego de 3 años de ajuste y de estar aguantando "hasta que la inflación se estabilice y comiencen los 18 mejores meses de la historia argentina", comenzó a darse cuenta que esa espera y ese sacrificio no solo fue en vano sino que también fue tiempo perdido y sufrido.
De todos modos y pese a todo ese desencanto, Milei sigue avanzando y logró esta semana la media sanción de la reforma del Banco Central de la República Argentina la ampliación de la Inocencia Fiscal en Diputados, y la aprobación de casi 70 jueces para todo el país. Es decir que, contra viento-Cerimedo y marea, el plan avanza. Mientras se desconoce la deuda de las familias argentinas y todos los otros indicadores reales y palpables de los efectos del plan que llevan adelante Milei y Caputo.
La lucecita de esperanza que apareció en Diputados, y que quedó tapada por los éxitos del oficialismo, es que la oposición pudo agruparse para intentar tratar proyectos para atender el endeudamiento de los argentinos, aquel problema entre privados para el gobierno y sus socios. No logró el tratamiento sobre tablas pero si el numero suficiente de voluntades para que se trate en el recinto el próximo 9 de septiembre.
Rápido que se acaba
Conciente de que la confianza se evaporó, tanto en la gente común como en los centros de poder, y mientras su hermano delira, Karina avanza a fondo con los acuerdos con los gobernadores para eliminar o suspender las PASO, pieza que considera clave para intentar conseguir la reelección que hoy, pese a la oposición fragmentada, con estos números y sin los Cerimedo de respaldo, parecen ser más una quimera y necesidad de contar con futuros fueros que una posibilidad concreta.
El problema de Karina y de toda el ala política del gobierno quedó expuesto en la última reunión de gabinete, de la que curiosamente no trascendieron fotos. Allí, en su fugaz regreso a la Casa Rosada tras mes y medio, se lo intentó convencer "al javo" de la necesidad de moderar el discurso, las agresiones y el ajuste. La reacción -dicen- fue tan destemplada como tajante ya que el presidente dejó en claro que prefiere seguir viendo los números de su imaginación y no los de la realidad, con la que decidió peligrosamente seguir peleándose hasta el fin.


