Política

Una sábana pintada desarticuló a Milei y su política de Malvinas

Análisis de Saúl Gherscovici.

Saúl Gherscovici
Agregá abcDiario enabcDiario Google Preference

Una sábana de hotel, pintada de apuro con aerosol, desarticuló toda la política en torno a Malvinas del presidente Javier Milei, que también sufrió un duro golpe cuando el propio Lionel Messi no solo habló de las Islas sino que también le dedicó la victoria a la "gente que la está pasando mal, que no tiene trabajo y que no llega a fin de mes".

La argentinidad al palo se hizo presente, una vez más, en el estadio de Atlanta primero con la entrega y potencia de los jugadores que, al igual que Leonel Scaloni dejaron en claro que "no era solo un partido de fútbol" desde antes que la pelota comience a rodar. Nunca el himno nacional fue cantado con tanta fuerza y sentimiento por jugadores y cuerpo técnico. A eso se agregó lo del trapo que, sorteando todas las restricciones de la FIFA, gustosamente avaladas y celebradas por el gobierno nacional, el reclamo sobre las Islas Malvinas llegó a los jugadores y desde ellos a miles de millones que estaban viendo en directo los festejos tras la victoria.

Que haya sido un trapo pintado de apuro, sobre una sabana robada de hotel, le agrega más argentinidad a uno de los hechos simbólicos y efectivos sobre la soberanía de las Islas Malvinas, luego del recordado partido y los particulares goles de Diego Armando Maradona del 22 de junio de 1986 contra Inglaterra en el estadio Azteca de México.

Un enorme contraste entre el pueblo y el presidente

La postura orgullosa y natural de los jugadores terminó de convertir la "argentineada" en algo histórico que, aunque parezca grandilocuente, sacudió las bases sobre la que Milei viene operando en contra de la soberanía de las Islas, ya que dejó al descubierto que el sentimiento por Malvinas no solo no está apagado sino que, a partir de un "simple partido de fútbol, se enarboló (desde un trapo convertido en bandera) hasta límites insospechados hasta semanas atrás.

Milei quedó tan golpeado que se olvidó de disimular su fanatismo por la selección, como lo hizo luego del épico triunfo ante Egipto. Su voz ya no fingía estar ronca, tras tanto supuesto grito de gol, estaba aletargada, casi medicada se puede decir y totalmente alejada de la euforia en la que quedó la totalidad del pueblo argentino y del mundo que comparte el reclamo soberano argentino sobre las Islas. El contraste entre un sentimiento genuino y la estampa, tono y definiciones presidenciales, pocas veces fue tan evidente.

En sus declaraciones, el presidente dejó de elogiar a los jugadores y a la selección para cuestionar elipticamente a sus integrantes por haber violentado las restricciones y haber hecho público lo que, efectivamente, se conseguirá por diplomacia pero sobre todo por acciones políticas y soberanas, de las cuales este gobierno está tan alejado que durante una semana no hizo reclamo alguno por el ingreso de un barco de guerra inglés en aguas nacionales que solo -y de manera muy ligera- hizo tras la victoria de la selección.

Fue tan fuerte el triunfo argentino, la bandera improvisada y lo que hizo la selección que los senadores de LLA no pudieron aprobar el jueves la extranjerización de la tierra, que impulsa el gobierno de Milei y que estaban dispuestos a convalidar con la camiseta argentina puesta, en otra flagrante contradicción y disociación en la que incurre constantemente esta gestión y sus socios.

Es contra fáctico pero muchos no tenemos dudas de que si el resultado deportivo no hubiese sido positivo y la bandera no hubiese existido seguramente hubieran aprovechado el mundial para tratar una de las leyes más antinacionales de las que este gobierno trató, y eso que ya lleva muchas, por no decir todas las que impulso hasta el momento.

Para rematar su desconcierto y desubicación, en la Bolsa de Comercio, Milei discutió grosamente con una pareja de jubilados que estaba objetando su discurso, a los que no dudó en calificar como "Kukas" e invitarlos a irse a vivir a Cuba. Pero eso no fue lo más denigrante que hizo el presidente. Una vez más, como había hecho en otra alocución, comparó su gestión con la de las dictaduras militares en nuestro país, al asegurar que "ni ellas" se animaron a tanto "ni tuvieron las pelotas para aprobar la reforma laboral". Toda una definición sobre si mismo, su gestión, y para quién está conduciendo un gobierno, que fue elegido democráticamente pero cada vez se aleja más de la democracia y la República.

Messi estuvo a la altura de Maradona

Antes del partido, desde estas "páginas" decíamos que Messi tenía finalmente la oportunidad de imponerse y agigantar su figura en un partido clave, como lo tuvo Diego, contra Inglaterra. En esa misma columna no dudábamos de que iba a estar a la altura y que, si bien no necesitaba darnos más nada, seguramente le regalaría al pueblo argentino una actuación a la altura del simbólico y especial partido.

Messi no pudo hacerle goles a los ingleses como Maradona, algo que intentó en varias ocasiones, incluso en una iba imitando aquella jugada memorable, en la que Diego "dejó en el camino a tanto inglés", pero no pudo completarlo porque fue frenado a patadas. Sin embargo, pese a no marcar, hizo todo lo necesario para que sus compañeros así lo hagan y también para dominar escénica y emotivamente el partido y a sus rivales que, como sucedió con los de Diego, luego se rindieron a sus pies y en elogios a su desempeño y juego estratégico. En este caso sin reproches por "la mano de D10s"

Y si Messi la "maradoneó", como nos gusta a la mayoría de los argentinos, en el juego también lo hizo en la discusión con Jude Bellingham, que cerró con un gesto con el que pareció decir algo así como: "Así? Mirá vos. Ya vas a ver como termina esto". Un "andá paya bobo" agigantado.

No hay caso, Messi sigue superando records, pone a Argentina a tiro de la cuarta, y sus rivales aún no saben que, al igual que a Maradona, lo mejor que pueden hacer es no despertar a la bestia porque el capitán siempre tiene un plus cuando algo lo provoca ya que, como buen argentino y maradoneano, la bronca para el y la selección es un combustible extra.

El domingo es la gran final. Se espera el mejor resultado pero, luego de lo demostrado y despertado contra Inglaterra, aparece como una hermosa yapa. Lo que está asegurado es que los campeones del mundo, con su prepotencia de juego y carácter bien argentino, volverán a dejar todo y un poco más también, algo que muchas veces alcanza para definir un resultado y otras no pero es lo que siempre se reclama y se agradece post partido.

Messi no hizo goles contra Inglaterra, el diego nos lo hizo en la final en 1986....En una de esas

Temas de la nota: