Tensión entre Cuba y EE.UU. tras la denuncia de una "infiltración terrorista" que dejó cuatro muertos
La Habana aseguró que abatió a cuatro cubanos residentes en Estados Unidos que intentaron ingresar armados a la isla. Washington investiga el hecho y negó estar involucrado.
Un nuevo episodio de tensión se abrió entre Cuba y Estados Unidos luego de que el Ministerio del Interior cubano denunciara la muerte de cuatro personas que intentaron ingresar armadas a la isla en una presunta "infiltración terrorista".
Según la versión oficial, el grupo no acató la orden de detenerse en aguas cubanas y disparó contra tropas guardacostas cuando viajaba en una lancha rápida. En el operativo, las autoridades incautaron fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos artesanales, chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje.
El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó en X: "Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional".
Según un funcionario estadounidense, al menos uno de los muertos y uno de los heridos tendrían nacionalidad estadounidense.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la Casa Blanca recopilará información propia para esclarecer lo ocurrido y negó la participación del gobierno estadounidense. "A medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia", indicó.
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, sostuvo que Washington "ha mostrado disposición a cooperar" en la investigación.
El hecho ocurre en un contexto complejo para la isla, marcada por dificultades energéticas y presión política externa. El analista cubano Raudiel Peña señaló que el episodio "es más una operación para subir la moral de las Fuerzas Armadas y de seguridad cubanas que otra cosa".







