River Plate

A 15 años del descenso de River: el viaje exprés al infierno que terminó reescribiendo la historia del club

El 26 de junio de 2011, el Millonario empataba con Belgrano en un Monumental en llamas y consumaba el único descenso de su historia. Retrato de una caída en cámara lenta que destruyó a un gigante y cambió el folclore del deporte nacional para siempre.

Hay fechas que quedan grabadas a fuego en la memoria colectiva, días en los que el orden natural de las cosas simplemente se rompe. El 26 de junio de 2011 es, sin dudas, una de ellas. Hoy se cumplen exactamente 15 años del acontecimiento más inverosímil, dramático y bisagra del fútbol moderno: el descenso del Club Atlético River Plate a la segunda división.

Lo que para el mundo entero pareció una catástrofe repentina, fue en realidad el desenlace de una agonía que llevó años de gestación, malas decisiones políticas y un vacío futbolístico institucional profundo.

El camino hacia el abismo

La caída libre comenzó en el Torneo Apertura 2008, cuando River tocó un fondo inédito en su era profesional: terminar último en la tabla de posiciones. Aquella herencia de la gestión presidencial de José María Aguilar dejó las finanzas y el promedio en estado crítico.

Daniel Alberto Passarella asumió la presidencia en diciembre de 2009 ganando por apenas un puñado de votos a Rodolfo D'Onofrio. El "Gran Capitán" prometió orden, pero su gestión estuvo marcada por la soberbia institucional, la asfixia económica y decisiones futbolísticas erráticas. Por el banco de suplentes desfilaron entrenadores históricos como Néstor Gorosito, Leonardo Astrada y Ángel Cappa, pero ninguno logró apagar el incendio del promedio.

Para el tramo final, Passarella apostó por un hombre de la casa: Juan José López. Aunque "J.J." tuvo un arranque prometedor en el Clausura 2011 (cinco victorias en diez partidos), el equipo se desmoronó anímicamente tras perder de manera consecutiva contra All Boys y Boca Juniors. El empate final ante Lanús en el Monumental sentenció lo que meses atrás parecía una locura: River debía jugar la Promoción.

La batalla de Córdoba y el tiro del final

El rival era Belgrano de Córdoba, un equipo duro conducido por Ricardo Zielinski que vio la oportunidad histórica de convertirse en verdugo. El partido de ida, el 22 de junio en Barrio Alberdi, fue un presagio del desastre. El "Pirata" venció 2-0 con goles de César Mansanelli y César "Picante" Pereyra, en un encuentro suspendido temporalmente por el violento ingreso de barras encapuchados de River que saltaron al campo de juego para agredir a sus propios futbolistas.

La vuelta, en Núñez, se jugó bajo una presión atmosférica intolerable. Apenas a los cinco minutos, Mariano Pavone encendió la ilusión con un derechazo que puso el 1-0. A River le alcanzaba con un gol más para salvarse por ventaja deportiva, pero el equipo se quedó sin piernas ni ideas antes del entretiempo.

A los 15 minutos del complemento llegó el mazazo definitivo. Tras un desentendimiento en la defensa millonaria, Guillermo Farré fusiló a Juan Pablo Carrizo y estampó el 1-1. Poco después, el árbitro Sergio Pezzotta cobró un penal para River que pudo haber cambiado la historia; sin embargo, el remate de Pavone fue anunciado y Juan Carlos Olave lo contuvo abajo, ahogando el último grito de esperanza.

A falta de un minuto para el final, con las tribunas desbordadas por los incidentes y el llanto incontrolable de los hinchas, Pezzotta dio por terminado el partido. El gigante había caído.

Fenómenos pop y la resurrección dorada

El impacto del descenso trascendió los límites del campo de juego. Marcó el nacimiento de fenómenos culturales de la era digital precuela de los memes actuales. El video de YouTube "Reacciones de un hombre pacífico", que mostraba las catarsis repletas de insultos de Santiago "El Tano" Pasman frente al televisor, se convirtió en un hito de la cultura popular argentina y dio la vuelta al mundo.

A pesar del drama, el paso de River por la Primera B Nacional fue tan efímero como histórico. El club llenó estadios a lo largo y ancho de todo el país y logró regresar a la máxima categoría apenas un año después tras consagrarse campeón.

Lo que nadie imaginaba en aquella tarde trágica de 2011 era que ese descenso funcionaría como una violenta refundación. Apenas unos años después, la resurrección institucional daría paso primero al ciclo de Ramón Díaz y, posteriormente, a la era más gloriosa y ganadora del club bajo el mando de Marcelo Gallardo, demostrando que, a veces, es necesario tocar el fondo más absoluto para volver a tocar el cielo.

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