¿Negocio entre amigos? Los Neuss, cercanos a Santiago Caputo, compraron la parte estatal de Transener por USD 356 millones y tres meses después la empresa repartió USD 165 millones de ganancias
Mientras a millones de usuarios les cuesta cada mes más pagar facturas de luz que desde la asunción de Milei se multiplicaron varias veces, el Gobierno vendió por USD 356 millones la participación de ENARSA en la controlante de Transener, empresa que opera casi el 86 % de la red nacional de extra alta tensión. El consorcio comprador incluyó al grupo Neuss, señalado por su cercanía con Santiago Caputo, y tres meses después la compañía aprobó distribuir alrededor de USD 165 millones entre todos sus accionistas.
El contraste es difícil de ignorar. Para millones de argentinos, pagar la electricidad se convirtió en un problema cada vez mayor. En el AMBA, la tarifa de luz aumentó desde diciembre de 2023 un 1.065 % para los hogares subsidiados y un 509,5 % para aquellos sin subsidio, según un informe del Instituto Argentina Grande. La canasta de servicios públicos ya absorbe más del 12 % de un salario, más del doble que antes de la llegada de Javier Milei al Gobierno.
En el otro extremo de la misma cadena eléctrica aparecen los grandes negocios. El Ministerio de Economía adjudicó por USD 356.174.811,78 la totalidad de las acciones que ENARSA tenía en Citelec, la sociedad que controla Transener. Los compradores fueron Edison Transmisión y Genneia, que conformaron una sociedad conjunta en partes iguales. Resolución 673/2026
Edison está vinculada al grupo de los hermanos Neuss, empresarios cuyo acelerado crecimiento en el sector energético coincidió con el gobierno de Milei. Diferentes investigaciones periodísticas los señalan como amigos de infancia y personas cercanas al asesor presidencial Santiago Caputo. Esa relación no demuestra por sí sola que la adjudicación haya sido direccionada, pero vuelve indispensable conocer cómo fue valuada la participación estatal y qué elementos se tuvieron en cuenta para establecer su precio
Un dividendo millonario apenas concretado el traspaso
El 27 de agosto, el directorio de Transener aprobó distribuir $253.535.989.514 en efectivo mediante la desafectación parcial de una reserva destinada a futuros dividendos. Al dólar vendedor del Banco Nación del 1° de septiembre, el monto equivale aproximadamente a USD 165 millones.
No se trató exclusivamente de ganancias generadas por los nuevos propietarios. Los estados financieros de Transener muestran que la reserva había sido constituida el 30 de abril, cuando ENARSA todavía participaba del control de Citelec. Al 30 de junio, esa cuenta acumulaba $559.109 millones.
La pregunta central es si esa enorme reserva y la posibilidad de distribuirla fueron contempladas en la valuación utilizada para vender la participación estatal. El Gobierno informó que la oferta ganadora superó el precio base de USD 206 millones, pero eso no responde si el precio final reflejaba correctamente la caja, las reservas, la capacidad de generar ganancias y el valor estratégico del control compartido de la principal transportista eléctrica del país.
La cuenta que debe hacerse correctamente
Los USD 165 millones corresponden al dividendo total de Transener, no exclusivamente al grupo Neuss y Genneia.
Citelec posee el 52,65 % de Transener, y el Estado vendió el 50 % que tenía dentro de Citelec. Por lo tanto, el paquete adquirido representa indirectamente alrededor del 26,32 % de Transener. La porción económica del dividendo atribuible a esa participación equivale a aproximadamente $66.743 millones, unos USD 43,5 millones al tipo de cambio mencionado.
Eso representa cerca del 12 % de los USD 356 millones pagados por el consorcio, no dos tercios. Además, para afirmar que ese dinero llegó efectivamente a Edison y Genneia habría que verificar si Citelec lo distribuyó posteriormente a sus propios accionistas.
El resto del dividendo corresponde a Pampa Energía, al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES -que todavía posee directamente aproximadamente el 19,57 % de Transener- y a los accionistas privados que cotizan en Bolsa.
La precisión no elimina el cuestionamiento político. En una sola decisión, la participación comprada quedó asociada económicamente a un dividendo equivalente a más de una décima parte del precio pagado, originado en una reserva conformada cuando el Estado todavía compartía el control.
Tarifazos para los hogares, ganacias para los accionistas
Transener no distribuye electricidad directamente a los hogares: transporta energía en alta tensión y opera aproximadamente el 85,8 % de la red nacional de extra alta tensión. La factura final también incluye generación, distribución e impuestos, por lo que no puede atribuirse todo el aumento de la luz a esta compañía.
Pero Transener forma parte de la cadena que los usuarios pagan. Sus ingresos dependen de tarifas reguladas y durante 2026 continuó recibiendo actualizaciones mensuales vinculadas con el IPC y los precios mayoristas.
Por eso, el contraste permanece: mientras los trabajadores destinan una proporción creciente de sus ingresos a pagar servicios esenciales, una infraestructura estratégica que estaba parcialmente en manos públicas pasó a un consorcio privado integrado por empresarios vinculados al poder. Poco después, la empresa decidió retirar más de $253.000 millones de una reserva que también podría haberse destinado a fortalecer la red o financiar inversiones.
La distribución puede ser legal y estaba contemplada en los estados contables. Lo que falta conocer es si el Estado valuó correctamente ese beneficio antes de vender y por qué no distribuyó previamente la parte de las reservas que le correspondía indirectamente a ENARSA.
No alcanza con responder que ganó la oferta más alta. El Gobierno debería informar qué valuación integral realizó, cuánto pesaban las reservas en esa valuación, si contempló el dividendo posterior y qué compromisos concretos de inversión asumieron los compradores.
Porque mientras pagar la luz se convierte en una dificultad cotidiana para una población cada vez más empobrecida, los grupos empresarios cercanos al poder siguen ampliando su participación en los negocios más estratégicos y rentables del país.




