YPF

Después de exprimir la cuenca por más de 100 años, YPF le suelta la mano a Comodoro y se va a apostar por Uruguay

La empresa que nació hace más de un siglo en la cuenca del Golfo San Jorge terminó de retirarse dejando miles de despidos y un pasivo ambiental sin resolver. En paralelo, anuncia una millonaria exploración offshore frente a las costas uruguayas que, dice, podría ser "más grande que Vaca Muerta".

La postal resume el momento de YPF y duele en Comodoro Rivadavia. La misma empresa que se retira de la cuenca que la vio nacer, dejando desempleo y un desastre ambiental sin sanear, anuncia con entusiasmo que apostará millones a explorar petróleo frente a las costas de Uruguay. La casa que Comodoro ayudó a construir mira para otro lado.

Los hechos son estos. El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, expuso en la Bolsa de Comercio de Córdoba el plan de exploración offshore en el Atlántico Sur. Anticipó que a fines de 2027 o principios de 2028 YPF perforará, junto a la italiana Eni, un pozo exploratorio en el bloque que la empresa tiene frente a la costa uruguaya, a unos 200 kilómetros de tierra. Y lo vendió en grande: aseguró que, de confirmarse las reservas, el yacimiento "puede ser muchísimo más grande que Vaca Muerta". La propia compañía estima que ese bloque uruguayo podría contener recursos del orden del 70% de Vaca Muerta.

Mientras Marín pinta ese futuro en el mar, el presente en la cuenca del Golfo San Jorge es de otro color. YPF completó su salida de las áreas maduras de Chubut con la venta de Manantiales Behr, su último yacimiento en la provincia, poniendo punto final a más de 100 años de historia en la ciudad. La decisión no fue por agotamiento de los pozos, sino por estrategia: concentrar todo en el no convencional de Vaca Muerta y desprenderse de lo convencional, considerado menos rentable.

El costo de esa decisión lo están pagando los trabajadores. Desde 2024, cuando el directorio votó el abandono de las áreas maduras de Chubut y Santa Cruz, la cuenca perdió más de 8.400 puestos de trabajo. Solo en el sector de las pymes petroleras de servicios se esfumaron alrededor de 6.000 empleos, y desde la Cámara de Empresas de Servicios del Golfo San Jorge advierten que la crisis "todavía no tocó fondo" y proyectan otro 15% de bajas en los próximos meses. El senador nacional Carlos Linares fue categórico: en el último año y medio se perdieron más de siete mil puestos directos, y advirtió que Comodoro "no va a tolerar un solo despido más".

Los gremios vienen denunciando el mismo abandono. El Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut, que conduce Jorge "Loma" Ávila, repudió la salida y rechazó que se dé en términos de "desahucio", cuestionando un proceso de desinversión que erosionó el empleo local durante casi cuatro años. Desde la conducción gremial responsabilizaron directamente a Marín y al Gobierno nacional por el impacto social.

Y está la otra herida, la que no cierra: la ambiental. YPF se retiró tras un acuerdo con la Provincia que la libera de sanear los pasivos a cambio de una compensación de 25 millones de dólares, una cifra que en la Legislatura fue calificada como insuficiente. Durante el debate, se comparó ese monto con los más de 300 millones de dólares que se pactaron en Santa Cruz, y un legislador graficó el acuerdo como cobrar "un plato de guiso y tres empanadas" por cien años de extracción. Todo, sin una auditoría ambiental independiente que estableciera el verdadero tamaño del daño.

Así queda el contraste. De un lado, una ciudad que dio más de un siglo de renta petrolera y hoy enfrenta despidos, recesión y pozos abandonados. Del otro, la misma empresa proyectando una aventura millonaria en aguas uruguayas y soñando con superar a Vaca Muerta. Vale la aclaración técnica, que no cambia el fondo pero conviene tener: la exploración offshore es la etapa de mayor riesgo de la industria (solo la perforación confirma si el recurso existe en volúmenes comerciales), y el propio antecedente del pozo  exploratorio Argerich-1, perforado en el bloque CAN-100 y reportado como seco en 2024 , lo demuestra. Pero para Comodoro, la señal ya está dada: la empresa de bandera tiene fichas para jugar lejos, justo cuando le soltó la mano a la tierra que la hizo grande.

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