"¿Qué haríamos sin la Universidad y el CONICET?": alertan por el desmantelamiento científico y su impacto en Comodoro
Sebastián Barros, director del IIDEPyS, advirtió que la pérdida de investigadores, becarios, laboratorios y financiamiento afecta servicios concretos para la comunidad. Puso como ejemplo los análisis geológicos que se realizan sobre los terrenos del Cerro Hermitte.
El doctor Sebastián Barros, director del Instituto Multidisciplinario para la Investigación y el Desarrollo Productivo y Social de la Cuenca del Golfo San Jorge (IIDEPyS), advirtió que el sistema científico argentino atraviesa un proceso de "desmantelamiento estructural" que también afecta a Comodoro Rivadavia.
En la mesa de ABC Radio, explicó que los recortes no alcanzan únicamente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), sino también a las universidades nacionales y a instituciones como el INTA, el INTI y la Comisión Nacional de Energía Atómica.
"La situación del CONICET y de todo el sistema de ciencia y técnica argentino está pasando por un momento terrible. Es un desmantelamiento estructural de todo el sistema", afirmó.
Barros señaló que las políticas nacionales están debilitando principalmente la base del sistema, integrada por jóvenes que, después de finalizar una carrera universitaria, continúan su formación durante cinco o seis años para obtener un doctorado.
"Muchas veces, el conocimiento más original se crea en esas instancias iniciales de la formación doctoral. Son investigaciones muy específicas que forman parte de proyectos más amplios y contribuyen al desarrollo del conocimiento", explicó.
Becarios sin ingresos suficientes y salarios deteriorados
El director del IIDEPyS sostuvo que los becarios no reciben ingresos suficientes para vivir, mientras que los investigadores perdieron alrededor de un 45% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023.
A esa situación se suma, según describió, la falta de fondos para comprar equipamiento y sostener los proyectos.
"El dinero a los becarios y las becarias no les alcanza para vivir. No hay financiamiento para comprar equipamiento y el salario de los investigadores perdió cerca del 45% frente a la inflación", manifestó.
También señaló que la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, que financiaba proyectos de investigación, dejó de cumplir el papel que tenía dentro del sistema.
"Es una situación tremenda", resumió.
El IIDEPyS es una unidad de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. En el instituto trabajan especialistas en geología, ingeniería, historia, arqueología, antropología, ciencia política, sociología y biología, entre otras disciplinas.
Barros remarcó que esa comunidad no solamente produce conocimiento, sino que también brinda servicios tecnológicos de alto nivel que se aplican en diferentes ámbitos de la vida regional.
El ejemplo del cerro Hermitte
Para explicar de qué manera el recorte científico puede afectar directamente a Comodoro Rivadavia, Barros mencionó los análisis geológicos que se realizan sobre los terrenos del cerro Hermitte.
"Todos los análisis que se están haciendo respecto de los terrenos del cerro Hermitte se realizan en la Universidad y por parte de equipos de investigación locales", destacó.
El investigador planteó qué ocurriría si la ciudad dejara de contar con esos profesionales, laboratorios y equipos.
"¿Qué haríamos el día que no tengamos más Universidad, CONICET ni esos laboratorios que, gracias al equipamiento comprado hace 15 o 20 años, pueden realizar los análisis? ¿Dónde mandaríamos las muestras y cuánto costaría enviarlas a Buenos Aires?", preguntó.
Barros sostuvo que la comunidad no siempre conoce en detalle el trabajo de las instituciones científicas, pero remarcó que debería contar con esa información al momento de tomar decisiones políticas.
"La gente no tiene por qué saber detalladamente qué hace cada instituto. Lo que sí debería es estar más informada al momento de tomar ciertas decisiones, como el voto, y conocer qué consecuencias tendrá sobre la estructura productiva de una provincia o una región", expresó.
Restricciones para elegir qué investigar
El especialista también cuestionó las nuevas líneas prioritarias establecidas para acceder a las convocatorias y los fondos.
Según explicó, los equipos que desarrollan investigaciones desde hace años deben adaptar sus proyectos para intentar encuadrarlos dentro de criterios cada vez más restrictivos.
"Los grupos de investigación tienen que hacer malabares para incluirse y acceder a las convocatorias. Tenemos salarios bajos, falta de fondos y temas prioritarios restrictivos: es una suma de obstáculos para que el conocimiento científico no se produzca localmente ni en el país", sostuvo.
Barros advirtió que el conocimiento no puede evaluarse exclusivamente por su rentabilidad inmediata.
"Pareciera que, si se genera conocimiento, debe ser rápidamente vendible y explotable en términos mercantiles. Pero el conocimiento no funciona así. No opera en los cuatro años que dura un gobierno ni como si uno fabricara ladrillos", explicó.
Invitaron a legisladores y solamente asistieron dos
Barros contó que los institutos de investigación dependientes del CONICET y la Universidad convocaron a legisladores nacionales de Chubut para debatir la situación del sistema científico, los servicios que prestan y las líneas de trabajo que desarrollan.
Sin embargo, aseguró que solamente participaron José Glinski y Juan Pablo Luque. Carlos Linares avisó que no se encontraba en la zona y el resto de los representantes no respondió.
"Convocamos a los legisladores y las legisladoras nacionales para discutir estos problemas, cuáles son los servicios que brindamos, nuestras líneas de investigación y las dificultades que enfrentamos. Solo vinieron dos: José Glinski y Juan Pablo Luque", relató.
"Uno avisó que no venía y el resto ni siquiera contestó la invitación", agregó.
Para el investigador, esa falta de respuesta expone la escasa voluntad política para debatir el futuro de la ciencia y la tecnología.
"Queremos saber qué plan de desarrollo científico y tecnológico tienen, qué propuestas incluyen respecto de la creación y la producción de conocimiento. Hay que seguir dando esa batalla cultural, no solamente en términos defensivos, sino también proponiendo", afirmó.
"Ya no es solamente un problema de financiamiento"
Barros reconoció que el sistema científico argentino atravesó restricciones presupuestarias durante distintos gobiernos, pero consideró que el proceso iniciado en diciembre de 2023 tiene características diferentes.
"Venimos con restricciones financieras desde hace muchos años. Sin embargo, el cambio a partir de diciembre de 2023 fue rotundo y está orientado al desmantelamiento. Ya no es solamente un problema de financiamiento", advirtió.
Finalmente, sostuvo que la discusión sobre el conocimiento forma parte de un escenario político más amplio, atravesado por discursos de odio, polarización y cuestionamientos a la idea de verdad.
"Hay un cansancio generalizado frente a la agresión constante y la polarización. La cuestión económica será fundamental, pero no determinará todo. Ahí puede existir un resquicio de esperanza", concluyó Barros en diálogo con ABC Radio.




