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Crisis en Bolivia: La Paz sigue bloqueada pese al operativo militar y crece la tensión social

Persisten más de 20 puntos de bloqueo en el departamento de La Paz. El Gobierno desplegó un corredor humanitario, pero debió replegar fuerzas tras enfrentamientos y sin lograr liberar completamente las rutas.

 La crisis en Bolivia suma un nuevo capítulo de alta tensión. La ciudad de La Paz amaneció este domingo con al menos 22 puntos de bloqueo activos, pese al amplio operativo militar y policial desplegado en las últimas horas para liberar los accesos. La medida de fuerza, impulsada por sectores sindicales y organizaciones sociales, mantiene virtualmente cercada a la capital administrativa del país.

El Gobierno había lanzado durante la madrugada del sábado un operativo denominado "Corredor Humanitario", con el objetivo de garantizar el ingreso de alimentos, combustible, medicamentos y oxígeno medicinal. Sin embargo, tras más de 13 horas de intervención, las fuerzas de seguridad se replegaron sin lograr despejar completamente las rutas.

El despliegue incluyó la participación de efectivos policiales y militares que utilizaron medios antidisturbios no letales para intentar avanzar sobre los puntos de bloqueo. Según datos de la Defensoría del Pueblo, el operativo dejó al menos 47 personas detenidas y cinco heridos, algunos con lesiones en el rostro y los ojos.

En zonas clave como Huajchilla y La Ceja de El Alto se registraron momentos de extrema tensión, con lanzamiento de piedras, fogatas y hasta el uso de dinamita por parte de algunos manifestantes para impedir el avance de las fuerzas del orden. La respuesta policial incluyó gases lacrimógenos, en un escenario que también derivó en agresiones a trabajadores de prensa y dificultades para el ejercicio periodístico.

El defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, volvió a insistir en la necesidad de garantizar el derecho a la protesta dentro de parámetros pacíficos y remarcó que cualquier intervención estatal debe respetar criterios de legalidad, necesidad y proporcionalidad.

Detrás de los bloqueos hay una creciente conflictividad social y política. Diversos sectores campesinos, sindicales y vecinales exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio de reclamos vinculados a la situación económica, el abastecimiento y la representación política.

A esto se suma la movilización de grupos afines al ex presidente Evo Morales, que también protagonizan marchas en distintos puntos del país, lo que complejiza aún más el escenario y limita la capacidad de acción de las autoridades.

Analistas políticos advierten que Bolivia atraviesa un momento de fuerte fragmentación interna, donde convergen demandas sociales históricas con disputas de poder dentro del propio sistema político.

Los bloqueos afectan de manera directa la vida diaria de miles de personas. La interrupción del transporte y la dificultad para el ingreso de productos esenciales generan preocupación por posibles faltantes en mercados, hospitales y estaciones de servicio.

El Gobierno aseguró que el operativo permitió al menos un abastecimiento parcial de insumos críticos, lo que motivó el repliegue de las fuerzas para evitar una escalada de violencia. No obstante, la persistencia de los cortes mantiene en alerta a las autoridades y a la población.

En un intento por descomprimir la crisis, el Ejecutivo convocó a distintos sectores sociales a una reunión en la Casa Grande del Pueblo. Participarán organizaciones como la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, la Federación de Trabajadores Campesinos Túpac Katari y la organización Bartolina Sisa, entre otras.

El encuentro contará con la presencia del presidente y busca abrir una instancia de diálogo que permita encauzar el conflicto. Sin embargo, el clima de desconfianza y la radicalización de algunas protestas plantean un escenario complejo para alcanzar acuerdos en el corto plazo.

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