Francia

"Nos dijeron que busquemos un juguete": El macabro juego de una mamá que abandonó a sus hijos en una ruta

Los niños de cuatro y cinco años fueron engañados en un bosque por su madre y la pareja de ella, un exgendarme con perfiles conspirativos. Tras una cacería humana, la pareja fue detenida en Fátima mostrando total indiferencia.

Un juego de inocencia infantil transformado en una pesadilla de abandono absoluto. Ese es el estremecedor trasfondo detrás del hallazgo de dos hermanitos franceses, de cuatro y cinco años, quienes fueron rescatados mientras deambulaban en estado de pánico absoluto a la vera de la Ruta Nacional 253, en la zona rural de Monte Novo do Sul, dentro del municipio portugués de Alcácer do Sal, a unos 100 kilómetros al sur de Lisboa.

El caso, que mantiene en vilo y bajo conmoción a la opinión pública de Francia y Portugal, comenzó a develarse la noche del martes 19 de mayo. Artur Quintas y Eugenia Quintas, una pareja que transitaba en auto por la zona, divisó a los menores llorando en la oscuridad. Al asistirlos, descubrieron que cada uno cargaba una pequeña mochila que contenía apenas una muda de ropa, una botella de agua, una galleta y piezas de fruta. No tenían ningún tipo de documentación.

El testimonio de los pequeños ante sus rescatistas heló la sangre de los investigadores: su madre les había vendado los ojos en el bosque asegurándoles que se trataba de un juego para encontrar un juguete escondido. Cuando los niños finalmente se quitaron las vendas, el auto, su madre y la pareja de ella ya habían desaparecido.

"Nos dijeron que busquemos un juguete": El macabro juego de una mamá que abandonó a sus hijos en una ruta

Una huida internacional y un trasfondo perturbador

La alerta activada por las autoridades portuguesas conectó de inmediato con una orden de arresto europea emitida desde Francia. Hacía quince días, concretamente el 11 de mayo, el padre de los niños -quien reside en Colmar (este de Francia) y poseía un régimen de visitas estrictamente limitado y supervisado- había denunciado la desaparición y el presunto rapto de sus hijos a manos de la madre, identificada como Marine R. (41). La mujer había cruzado ilegalmente la frontera luso-española por la zona de Bragança sin que existiera ningún lazo o conexión conocida de la familia con Portugal.

Tras una intensa cacería humana, las fuerzas de seguridad localizaron y detuvieron a la madre y a su compañero, Marc B. (55), el pasado jueves mientras tomaban algo en una cafetería del centro de la ciudad de Fátima.

Los perfiles de los sospechosos no hicieron más que añadir misterio e impacto al caso:

Marine R. (La madre): Se presentaba en sus redes sociales como sexóloga experta en prácticas corporales, dinámicas del desarrollo y especializada, paradójicamente, en la atención al trauma.

Marc B. (La pareja): Es un exagente de la gendarmería francesa que abandonó la fuerza en 2010. Medios de su país revelaron que el hombre solía difundir de manera activa contenido antisemita y teorías conspirativas en internet.

Indiferencia y delirio en el tribunal

El traslado de los detenidos hacia el Juzgado de Setúbal expuso conductas que las propias autoridades describieron como "retraídas y de una total indiferencia ante la situación". Sin embargo, el misticismo y los delirios no tardaron en brotar frente a la prensa.

Al ingresar al edificio el viernes por la mañana, Marc B. rompió el silencio gritando dos veces "¡Te quiero!" en francés hacia su pareja, mientras Marine R. caminaba indiferente tarareando una melodía al azar. La escena más impactante ocurrió pasada la medianoche, tras una maratónica sesión de interrogatorios: mientras era retirado en una furgoneta policial directo desde el garaje del juzgado, el exgendarme se asomó para gritarle con furia a los periodistas: "¡Portugal Armagedón!".

El tribunal decretó de forma inmediata la prisión preventiva para ambos. Están formalmente imputados por los delitos de abandono y maltrato infantil, sumándose en el caso del hombre el cargo de agresión con agravantes contra uno de los menores.

Mientras los acusados esperan tras las rejas el inicio del juicio, los dos hermanitos permanecen bajo el resguardo y la protección de una familia de acogida francesa en Lisboa, coordinada por la Embajada de Francia, a la espera de los trámites legales que permitan su inminente restitución y regreso al hogar paterno.

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