Alerta roja en Chile: el hantavirus se vuelve más letal y confirman 39 casos
Las autoridades sanitarias confirmaron 39 casos positivos y advirtieron que la tasa de mortalidad escaló de forma alarmante al 33%. El brote afecta a nueve regiones del país vecino, con una fuerte presencia en las zonas central y austral.
El sistema sanitario chileno se encuentra en estado de máxima vigilancia tras la difusión del último reporte epidemiológico sobre el hantavirus. En lo que va de este 2026, el Ministerio de Salud confirmó al menos 39 contagios, una cifra que, si bien se mantiene dentro de los parámetros de años anteriores, esconde un dato estremecedor: la enfermedad se ha vuelto mucho más agresiva. Con 13 decesos registrados hasta la fecha, la letalidad se disparó al 33%, casi duplicando el 18% registrado durante el mismo periodo de 2025.
Esta mutación en el comportamiento del virus, que es endémico en el territorio chileno, genera una profunda preocupación en las autoridades. El año pasado, sobre un total de 44 contagios, se lamentaron ocho fallecimientos, lo que evidencia que este año los pacientes presentan cuadros clínicos mucho más críticos y difíciles de revertir. La tendencia actual sugiere que, aunque el número de infectados no ha crecido exponencialmente, las probabilidades de supervivencia para quienes contraen el virus han disminuido drásticamente.
La distribución geográfica del brote revela que el riesgo no está confinado a un solo sector, sino que se extiende por nueve de las 16 regiones del país. La mayor incidencia se concentra en la franja que va desde la Región Metropolitana hasta Aysén, abarcando gran parte del territorio austral que limita con la cordillera. Esta situación mantiene en alerta a las localidades de O'Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, donde el contacto con el hábitat de los roedores es más frecuente.
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus se transmite principalmente a través de la inhalación de partículas provenientes de la orina, las heces o la saliva de roedores silvestres infectados. Ante la falta de un tratamiento específico o una vacuna, la Organización Mundial de la Salud insiste en que la única herramienta efectiva es la prevención y la consulta médica inmediata ante los primeros síntomas. El sellado de viviendas, la ventilación de espacios cerrados y la limpieza extrema en zonas rurales son hoy las únicas barreras para frenar un virus que, en este 2026, parece no dar tregua.








