El Niño arrasa en Chaco y Corrientes: colapso por inundaciones, familias evacuadas y daños irreparables
Más de 1.600 personas debieron dejar sus hogares entre ambas provincias. El impacto de El Niño golpea con dureza a familias, productores rurales y ciudades ribereñas.
La furia de la naturaleza golpea sin piedad al noreste argentino. Impulsado por los estragos del fenómeno de El Niño, un temporal histórico y la crecida incesante de las cuencas fluviales sumergieron a las provincias de Chaco y Corrientes en un escenario de extrema gravedad, con miles de familias desplazadas, pérdidas productivas millonarias y daños irreparables en la infraestructura urbana.
Los comités de emergencia provinciales trabajan a contrarreloj en operativos simultáneos de rescate y asistencia, en medio de un panorama desolador donde barrios enteros quedaron bajo el agua, rutas principales sufrieron cortes y comunidades enteras permanecen completamente aisladas.
Chaco: más de 1.100 evacuados y la tensión en el área metropolitana
En territorio chaqueño, la situación se tornó crítica tras el desborde del río Paraná y las precipitaciones persistentes que no dan respiro. De acuerdo con los reportes oficiales de la coordinación de gabinete provincial, más de 1.100 personas debieron abandonar sus hogares, contemplando tanto a quienes se encuentran alojados en centros de evacuados oficiales como a los vecinos que optaron por la autoevacuación ante el avance implacable del agua.
Las zonas más golpeadas se concentran en las localidades de Barranqueras y Puerto Vilelas, donde el río superó holgadamente los límites de seguridad al trepar por encima de los 7 metros. En esos sectores, cientos de familias perdieron la totalidad de sus bienes materiales, mientras los municipios redoblan esfuerzos para garantizar la asistencia sanitaria y alimentaria en los refugios temporarios.
Corrientes: desbordes históricos en la capital, Itatí y Paso de la Patria
Del otro lado del río, la provincia de Corrientes padece un calvario idéntico. Con más de 550 personas evacuadas en distintos puntos de su geografía, el impacto más severo se registra en la capital provincial -donde el Paraná ya superó los 7,40 metros- y en emblemísticas localidades ribereñas como Itatí y Paso de la Patria.
Las intensas lluvias locales, combinadas con la crecida proveniente de las cuencas altas en Brasil, provocaron el colapso total de los sistemas de desagües pluviales urbanos y dejaron incomunicados a numerosos parajes rurales. En paralelo, los sectores agropecuario y ganadero reportan un impacto devastador con pérdidas económicas incuantificables, producto de campos y pasturas completamente bajo agua.
El fantasma de El Niño y una alerta que sigue vigente
Los especialistas en hidrología y meteorología coinciden en señalar que la magnitud de esta crisis responde directamente a la acción de El Niño, un fenómeno que altera de manera drástica los patrones atmosféricos y descarga volúmenes extraordinarios de agua en tiempo récord sobre la región mesopotámica.
Para empeorar las cosas, los organismos de control climático emitieron nuevas alertas por tormentas fuertes y precipitaciones persistentes para los próximos días. Con los suelos completamente saturados y sin capacidad de absorción, el riesgo de nuevos anegamientos repentinos mantiene en vilo a toda la región, que reza por una tregua climática que permita empezar a reconstruir lo arrasado.








