Escándalo en la Patagonia: ejerció seis años como médica sin título y familias denuncian que sus parientes murieron tras ser atendidos por ella
Nunca pisó Venezuela, donde decía haberse graduado
Mariela Fernanda Marzano coordinó terapia intensiva, prescribió medicamentos y firmó certificados de defunción en Río Negro sin tener título habilitante. Decía haberse graduado en Venezuela, pero la universidad asegura que nunca fue alumna y Migraciones confirmó que la mujer jamás ingresó a ese país. Ahora hay dos denuncias por la muerte de pacientes que habrían estado bajo su cuidado, mientras la Justicia define si divide la investigación entre el fuero federal y el provincial.
Durante casi seis años, Mariela Fernanda Marzano ejerció como médica en instituciones públicas y privadas de Río Negro. Atendió pacientes, llegó a coordinar áreas de terapia intensiva, prescribió medicamentos y firmó certificados de defunción.
Nunca obtuvo el título de médica.
La investigación en su contra, que comenzó meses atrás y sumó esta semana un capítulo clave en los tribunales federales de General Roca, reveló una trama mucho más grave que el simple ejercicio ilegal de una profesión: los familiares de al menos dos pacientes fallecidos que habrían estado bajo su atención presentaron denuncias que ahora están siendo investigadas. La Justicia busca determinar si existe alguna relación entre esas muertes y las prácticas médicas de una mujer que nunca terminó la carrera (la sola existencia de las denuncias no implica, por ahora, responsabilidad alguna).
Un título que nunca existió
Marzano aseguraba haberse graduado como médica cirujana en la Universidad de Los Andes, en Venezuela, respaldada por un diploma certificado por escribano público. Pero cuando la Justicia consultó directamente a la universidad, la respuesta fue contundente: la mujer nunca fue alumna de esa institución.
El dato que terminó de derrumbar su relato llegó por otra vía. La Dirección Nacional de Migraciones informó que Marzano no registra ningún ingreso a Venezuela, algo especialmente relevante porque esa carrera exigía cursar de manera presencial los últimos años y completar prácticas hospitalarias en el país. En cambio, sí registra viajes a España, República Dominicana y Brasil.
La fiscalía sostiene que toda la documentación (el diploma extranjero, la supuesta convalidación del Ministerio de Educación de la Nación y una resolución apócrifa de la Universidad Nacional del Comahue) fue adulterada, incluidas firmas de autoridades universitarias.
Cursó Medicina, pero aprobó menos de la mitad
El caso tiene una particularidad: Marzano sí estudió Medicina. La Universidad Nacional del Comahue confirmó que fue alumna en la sede de Cipolletti, pero que solo aprobó alrededor del 49% del plan de estudios. Nunca se recibió.
Según la hipótesis de los investigadores, ese conocimiento parcial le habría permitido sostener durante años una impostura que atravesó controles administrativos y le abrió las puertas de hospitales, clínicas y áreas de alta complejidad.
También mintió con un segundo título
En su currículum, Marzano también se presentaba como ingeniera química. La UNCo confirmó que no aprobó una sola materia de esa carrera. El dato tiene una derivación adicional: según fuentes consultadas por la Justicia, la mujer llegó a dar clases en establecimientos educativos invocando ese título, y en ninguno de esos lugares presentó una credencial real.
Cómo llegó a ejercer
Marzano empezó a trabajar en el sistema de salud de Río Negro en agosto de 2020, aprovechando lo que la fiscalía describió como una "vulnerabilidad institucional" generada por la pandemia. Obtuvo su matrícula profesional en mayo de 2021 y desde entonces pasó por el Hospital Francisco López Lima (público), la Clínica Roca y otro sanatorio privado de General Roca, además de un consultorio particular.
El caso salió a la luz este año, cuando el propio Ministerio de Salud de Río Negro detectó inconsistencias en la documentación y presentó la denuncia. Marzano fue suspendida en marzo.
Una clínica reclama un perjuicio millonario
La Clínica Roca se constituyó como querellante y cuantificó en unos 96 millones de pesos los salarios que le abonó a Marzano durante los años en que trabajó allí, monto que la institución sostiene como parte del perjuicio económico sufrido.
Tobillera electrónica y prohibición de salir del país
Desde abril, Marzano está bajo tobillera electrónica, con prohibición de salida del país e inhibición general de bienes. La fiscalía resguardó todas las historias clínicas de los pacientes que atendió, previendo que aparezcan nuevas denuncias.
La pelea por la competencia
El expediente ahora se juega en otro terreno: qué Justicia investiga cada delito. El fiscal federal Matías Zanona planteó una postura particular: pidió que el fuero federal se quede únicamente con la falsificación de documentos nacionales (el título venezolano, la convalidación y la resolución de la UNCo), pero rechazó investigar el ejercicio ilegal de la medicina y las defraudaciones millonarias denunciadas por la Clínica Roca y el Estado provincial, que deberían quedar en manos de la Justicia de Río Negro.
La defensa, a cargo de Pablo Iribarren y Oscar Pineda, se opone a dividir la causa y advirtió que, si el juez federal Hugo Greca falla en ese sentido, el conflicto de competencia podría terminar escalando hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Mientras los tribunales discuten dónde debe investigarse cada delito, queda una pregunta mucho más difícil de responder: cómo una mujer que nunca terminó Medicina logró atender pacientes durante casi seis años, asumir responsabilidades en áreas críticas y firmar certificados de defunción sin que nadie detectara antes que el título con el que se presentaba nunca había existido.

