Economía

Golpe a la industria nacional: Pampa Energía cierra la única planta de caucho del país y peligran 200 empleos

La firma notificó el cese de operaciones en su complejo de Puerto General San Martín, en el cordón industrial santafesino. La parálisis de la producción, la caída de clientes clave como FATE y el avance de los productos importados precipitaron la decisión.

El mapa industrial del país sumó un nuevo y duro revés. Pampa Energía confirmó el cierre definitivo de su planta de caucho sintético ubicada en Puerto General San Martín, provincia de Santa Fe, la única instalación en la Argentina dedicada a la fabricación de este insumo clave. La medida deja en una situación de extrema vulnerabilidad a unas 200 familias -entre personal convencionado y fuera de convenio-, además de impactar de lleno sobre la red de pymes y proveedores del cordón industrial del Gran Rosario.

La planta llevaba más de una semana paralizada debido a la falta de provisión de butadieno, materia prima fundamental importada desde Brasil que dejó de arribar al país. La combinación entre el desabastecimiento de insumos, la apertura de importaciones de productos terminados y el desplome del mercado interno -evidenciado tras la reciente crisis de la fábrica de neumáticos FATE- derivó en la decisión corporativa de discontinuar la actividad y comenzar con el despido del personal jerárquico, mientras se negocian retiros para el resto de la plantilla.

"Un déjà vu de los años 90"

La confirmación del cese productivo generó una inmediata alerta en el sector gremial. Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos (SOEPU) advirtieron que la pérdida de esta capacidad instalada tendrá consecuencias irreversibles para la matriz productiva nacional.

Impacto directo e indirecto: Son unos 130 trabajadores bajo convenio y cerca de 70 fuera de convenio los afectados directamente, a lo que se suma una cadena no cuantificada de empleos indirectos en la región.

Incertidumbre laboral: La conducción sindical remarcó la compleja situación de operarios con 50 o 60 años de edad, con décadas de servicio en la planta y a pocos años de alcanzar la jubilación, en un mercado laboral altamente restringido.

Pérdida de soberanía industrial: Dirigentes del sector señalaron que las instalaciones, que cuentan con más de 50 años de historia dentro del complejo petroquímico, difícilmente vuelvan a ponerse en marcha una vez desmanteladas.

El panorama en el predio es de absoluta incertidumbre, mientras se espera el avance de las audiencias para definir la situación contractual de los operarios y la contención de las familias afectadas.

Fuente: Con información de Cadena 3.

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