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Hantavirus en el crucero MV Hondius: el único argentino a bordo describió el episodio como "una desgracia"

Carlos Ferello relató cómo un viaje turístico desde Ushuaia se convirtió en una crisis internacional tras un brote de hantavirus a bordo del buque MV Hondius.

 Lo que comenzó como una expedición turística por algunos de los destinos más remotos del Atlántico Sur terminó en una situación sanitaria crítica que obligó a activar protocolos internacionales. El ingeniero jubilado argentino Carlos Ferello, único compatriota a bordo del MV Hondius, reconstruyó la experiencia tras el arribo del barco a Tenerife y describió el episodio como "una desgracia".

El viaje había partido desde Ushuaia con una duración estimada de más de un mes, pero el itinerario quedó alterado tras la aparición de los primeros casos. Según relató Ferello, la situación cambió drásticamente cuando un pasajero de origen neerlandés falleció en alta mar sin que inicialmente se sospechara la presencia del virus.

El punto de inflexión ocurrió durante la navegación hacia islas remotas del Atlántico. En un primer momento, los síntomas fueron interpretados como una infección común. Sin embargo, la alarma se encendió cuando la esposa del pasajero fallecido también presentó un cuadro grave y debió ser evacuada en la isla de Santa Elena hacia Johannesburgo, donde posteriormente murió.

A partir de allí, se confirmaron los casos de hantavirus, una enfermedad viral que se transmite principalmente por contacto con roedores infectados o sus excreciones, aunque en algunos brotes específicos se ha registrado transmisión entre personas en condiciones particulares.

El brote afectó también al médico del barco y a un guía, quienes lograron recuperarse tras recibir atención en Sudáfrica. Frente a este escenario, las autoridades sanitarias activaron protocolos de aislamiento y seguimiento epidemiológico para todos los pasajeros.

Ferello destacó que, pese a la gravedad de la situación, no se vivieron escenas de pánico generalizado a bordo. La dinámica del viaje, con actividades individuales y distanciamiento natural, habría contribuido a limitar los contagios.

Tras arribar a Europa, el argentino y otros pasajeros fueron derivados a controles médicos preventivos. En su caso, eligió continuar el proceso en Países Bajos, donde permanecerá en observación durante al menos 15 días, con estudios clínicos periódicos para descartar infección.

El pasajero también resaltó el acompañamiento de las autoridades argentinas, incluyendo la intervención de Cancillería y organismos sanitarios, que mantuvieron contacto constante durante toda la emergencia.

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