Entre Ríos

"Me encierro a llorar para que no me vean mis hijos": el desgarrador testimonio de un trabajador tras el cierre de Granja Tres Arroyos

En una emotiva entrevista por Futurock, uno de los operarios relató la angustia que viven las 950 familias afectadas tras encontrarse con la planta "La China" encadenada y un cartel de cierre por tiempo indeterminado

"Yo siempre laburé y, lamentablemente, por eso terminé todo roto... Pero bueno, lamentablemente es la situación que nos toca. Te repito que es muy triste, la verdad", relató quebrado por la emoción Walter, uno de los 950 operarios afectados por el sorpresivo cierre de la planta frigorífica "La China".

En una íntima y dolorosa entrevista brindada a Futurock, el trabajador revistió de crudeza el impacto psicológico y emocional que están sufriendo las familias afectadas. "Llega un momento que tenés angustia, te dan ganas de llorar, y a veces me encerraba solo... porque no se puede estar así", confesó Walter, quien ante la pregunta de si se ocultaba de sus compañeros o de su familia, respondió entre lágrimas: "No quiero que me vean mis hijos... nada más. Perdón".

El drama humano de Walter es el reflejo de una realidad que golpeó con fuerza a Concepción del Uruguay la mañana del martes 26 de mayo. Al llegar a sus puestos de trabajo, los empleados se encontraron con una escena desoladora: los accesos al establecimiento estaban clausurados con cadenas y candados. En la puerta, un frío cartel sentenciaba: "El establecimiento permanecerá cerrado por tiempo indeterminado y hasta nuevo aviso. El directorio. No puede entrar nadie".

Una crisis profunda en la mayor avícola del país

La firma, que supo consolidarse como la mayor empresa avícola de la Argentina, tomó la drástica decisión en un contexto de severa crisis financiera y recortes operativos. Las señales de alarma ya se venían registrando en la actividad de la planta "La China", donde la faena diaria sufrió una caída estrepitosa, desplomándose de 700.000 a apenas 200.000 pollos.

Sin embargo, la determinación de clausurar las operaciones por tiempo indeterminado y de manera sorpresiva dejó en vilo la estabilidad laboral de casi un millar de personas, sin que la empresa brindara hasta el momento precisiones sobre el futuro de los empleos ni los pasos a seguir.

Sin certezas en el horizonte

La falta de respuestas formales por parte de la cúpula de Granja Tres Arroyos alimenta la angustia de una comunidad que depende en gran medida de esta actividad económica.

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