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Uranio: otra minera canadiense llega a Chubut, quién es, qué compró y qué proyecta hacer

Myriad Uranium adquirió Los Altares, un proyecto de 55.013 hectáreas distribuidas en 23 propiedades mineras en el centro provincial. Pagó un millón de dólares canadienses, el 70% en acciones. Busca evaluar un método que consiste en inyectar una solución en la formación rocosa que contiene el uranio y bombearla nuevamente a la superficie con el mineral disuelto, sin excavar una mina a cielo abierto,  pero todavía debe verificar los antecedentes geológicos y comprobar si ese método resulta viable. Los boletines provinciales también muestran vacancias y nuevas adjudicaciones en áreas vinculadas al proyecto.

Una nueva compañía canadiense ingresó al negocio del uranio en Chubut. Myriad Uranium anunció el 2 de noviembre que completó la compra de Los Altares, un conjunto de propiedades mineras ubicado en el distrito Cerro Solo, en el departamento Paso de Indios. La operación incorpora un nuevo dueño a un proyecto con antecedentes de exploración: todavía no implica la puesta en marcha de una mina.

La empresa compró el 100% de las acciones de Buenavida Metales S.A., la sociedad argentina que, según la documentación de la operación, reúne los derechos mineros y otros activos de Los Altares. La vendedora fue Green Shift Commodities, también canadiense. El contrato se había firmado el 9 de octubre y fue anunciado públicamente el 13 de ese mes.

Myriad es una compañía de exploración que cotiza en la Canadian Securities Exchange. Su cartera incluye proyectos de uranio en Estados Unidos, entre ellos Copper Mountain, en Wyoming, y Breccia Pipe, en Arizona. La adquisición de Los Altares representa su entrada al mercado argentino.

Es una empresa distinta de Jaguar Uranium, que desarrolla Laguna Salada. Tampoco se trata del mismo proyecto: Los Altares está compuesto por propiedades alrededor del depósito Cerro Solo, que pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica.

El precio de la compra fue de un millón de dólares canadienses: 300.000 en efectivo y otros 700.000 mediante la entrega de 1.571.268 acciones de Myriad. Es decir, el 70% de la contraprestación inicial se cubrió con participación accionaria en la compradora.

Green Shift conservará además una regalía del 2% sobre el retorno neto de fundición, una participación sobre los ingresos de una eventual producción, descontados determinados costos. Myriad tendrá la posibilidad de recomprar la mitad de esa regalía por un millón de dólares canadienses adicional.

La vendedora ya había intentado desprenderse de Los Altares. En abril de 2024 abrió una negociación exclusiva con la australiana Norfolk Metals. Esa operación no prosperó: Norfolk comunicó en julio de aquel año que retiraba su oferta porque no había podido completar la revisión necesaria del proyecto y las negociaciones. Ese antecedente acredita una venta frustrada, aunque no permite atribuirla a un defecto geológico, ambiental o legal específico.

Las 55.013 hectáreas anunciadas corresponden a la superficie de las propiedades mineras. No representan un yacimiento comprobado de ese tamaño ni una extensión que necesariamente vaya a ser explotada. Los Altares comprende los bloques Arroyo Perdido y Perdido, hacia el este, y Cóndor 1 y Pichiñán, hacia el oeste.

El distrito tiene una historia vinculada a la actividad de la CNEA, que explotó Los Adobes y Cerro Cóndor y procesó mineral en el complejo de Pichiñán. Esa cercanía explica parte del interés exploratorio, pero no demuestra que Myriad haya comprado aquellas antiguas minas estatales. Las propiedades adquiridas deben distinguirse tanto de esos antecedentes como del yacimiento Cerro Solo.

Myriad informó que buscará reunir y revisar registros de aproximadamente 12.500 metros de perforaciones históricas. Su responsable técnico todavía no verificó integralmente esos antecedentes. Los comunicados de adquisición no presentan una estimación propia de recursos minerales para Los Altares.

La alternativa que pretende evaluar es la recuperación o lixiviación in situ: hacer circular una solución por la formación mineralizada y recuperar el uranio disuelto mediante bombeo. Su aplicación depende de las condiciones del subsuelo. La compañía reconoce que faltan estudios hidrogeológicos, pruebas de permeabilidad y análisis metalúrgicos para determinar si resulta viable en este lugar.

El estado de los derechos mineros también es dispar. Según Myriad, cuatro propiedades cuentan con concesiones otorgadas y evaluaciones ambientales aprobadas; otras siguen en trámite. Esa descripción empresarial no debe confundirse con una autorización integral para comenzar una explotación comercial mediante el método propuesto.

Los antecedentes provinciales permiten reconstruir parte de esa historia administrativa. El Boletín Oficial del 23 de mayo de 2024 publicó la adjudicación de Arroyo Perdido Norte 3 a 2847312 Ontario Inc., dispuesta el 29 de diciembre de 2023. El acto señala que la mina había quedado vacante por falta de pago del canon minero.

En la misma edición aparece Arroyo Perdido 1: también había quedado vacante por falta de canon y fue adjudicada a Ontario en diciembre de 2023. Por su parte, Arroyo Perdido Norte 2 fue adjudicada a Buenavida Metales el 26 de marzo de 2024, luego de su inscripción como mina vacante.

Los documentos registran coincidencias de domicilio y representación entre las sociedades. Sin embargo, esos datos no prueban por sí solos que las áreas hayan regresado al mismo grupo económico. Ontario era subsidiaria de Consolidated Uranium y fue adquirida por Jaguar en julio de 2024; Buenavida pertenecía a Green Shift y acaba de pasar a Myriad. Los actos provinciales revisados tampoco reconstruyen todas las transferencias posteriores hasta la composición actual de Los Altares.

En materia ambiental, el Boletín Oficial de noviembre de 2025 publicó una convocatoria a consulta pública sobre el informe "El Perdido", presentado por Buenavida Metales. Ese aviso acredita una instancia del procedimiento, pero no permite identificar por sí solo cuáles son las aprobaciones que hoy anuncia la compradora.

Para Myriad, el próximo paso anunciado es ordenar los antecedentes y definir un programa de exploración. La compra ya se cerró; la cantidad de uranio que podría recuperarse, la viabilidad del método y las condiciones para una eventual explotación todavía deben establecerse. El avance concreto será medible en estudios, trabajos de campo y autorizaciones específicas, además de los anuncios dirigidos a sus inversores.

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