Rafael Castillo: una pareja de policías se defendió de un asalto y tres sospechosos murieron tras un tiroteo
El violento episodio ocurrió durante la noche del viernes en La Matanza. Dos efectivos de la Policía de la Ciudad, que estaban de civil, fueron abordados por un grupo armado cuando llegaban a un domicilio. Tres presuntos asaltantes murieron, un adolescente de 17 años resultó herido y quedó detenido, mientras que otro sospechoso logró escapar. La Justicia investiga el enfrentamiento y, por el momento, considera que los policías actuaron en legítima defensa.
Una pareja de efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires protagonizó un violento enfrentamiento armado durante la noche del viernes en Rafael Castillo, partido de La Matanza, cuando fue sorprendida por un grupo de presuntos delincuentes que intentó asaltarla.
El hecho ocurrió cerca de las 23:45 sobre la calle Sudamérica al 2400, cuando los policías, ambos vestidos de civil, llegaban a un domicilio a bordo de un Volkswagen Fox gris. En ese momento, un Renault Sandero negro frenó en las inmediaciones y varios hombres descendieron del vehículo.
De acuerdo con las primeras actuaciones, los sospechosos estaban armados y abordaron a los agentes desde ambos lados del automóvil. El efectivo que conducía, de 25 años, fue apuntado por dos de los asaltantes, mientras que otro se dirigió hacia la puerta del acompañante, donde estaba su pareja, de 21 años y también integrante de la Policía de la Ciudad.
Los dos agentes extrajeron sus armas reglamentarias y se produjo un intercambio de disparos a corta distancia. La secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad y es analizada por los investigadores.
Como consecuencia del tiroteo, tres de los presuntos asaltantes murieron. Dos fallecieron en el lugar y fueron identificados como Kevin Matías Martínez, de 18 años, y Walter Gabriel Ponce, de 22.
El tercer sospechoso, Rodrigo Alejandro Vargas, de 22 años, fue trasladado herido al Hospital Paroissien, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento.
Un cuarto integrante del grupo, un adolescente de 17 años identificado por sus iniciales T.N.G., sufrió una herida por el roce de una bala en la espalda. Quedó detenido e internado, mientras se encuentra a disposición de la Justicia.
El conductor del Renault Sandero, en tanto, consiguió escapar inmediatamente después del tiroteo y permanece prófugo. Los investigadores trabajan para determinar su identidad y establecer su grado de participación en el intento de robo.
Tras el enfrentamiento, los dos efectivos entregaron sus armas reglamentarias y quedaron a disposición de la Justicia. Hasta el momento, no se dispusieron medidas restrictivas contra ellos, ya que el fiscal interviniente consideró, en esta etapa inicial de la investigación, que actuaron en legítima defensa.
La causa está a cargo del fiscal Claudio Fornaro, de la Fiscalía de Homicidios de La Matanza, quien ordenó distintas medidas para reconstruir cómo se produjo la balacera.
Entre las evidencias incorporadas al expediente se encuentran las armas utilizadas durante el enfrentamiento, vainas servidas y proyectiles que deberán ser sometidos a peritajes balísticos.
La investigación será clave para determinar la secuencia exacta de los disparos, la posición de cada una de las personas involucradas y el origen de los proyectiles.
Uno de los principales elementos que siguen los investigadores es el Renault Sandero negro utilizado por los sospechosos.
Según la información disponible, el vehículo fue abandonado en inmediaciones de Augusto Bravard y Estanislao del Campo, también en Rafael Castillo.
Los investigadores descubrieron que el automóvil llevaba una patente que correspondía a otro vehículo. La situación hizo sospechar que se trataba de un auto mellizo, es decir, un vehículo que circulaba utilizando una identificación correspondiente a otro automóvil.
El hallazgo puede resultar determinante para reconstruir los movimientos de la banda y determinar quién tenía realmente en su poder el vehículo utilizado durante el intento de robo.
Más allá del resultado del enfrentamiento, la investigación judicial deberá establecer con precisión qué ocurrió durante los pocos segundos que duró el tiroteo.
La existencia de una cámara de seguridad constituye una de las principales evidencias para reconstruir la secuencia. También serán importantes los resultados de las autopsias, los peritajes sobre las armas y el cotejo de las vainas y proyectiles encontrados en la escena.
En particular, los estudios balísticos permitirán establecer qué armas fueron utilizadas y relacionar los disparos con cada uno de los involucrados.
Mientras tanto, continúa la búsqueda del quinto sospechoso, quien habría escapado a bordo del vehículo después de que comenzara el enfrentamiento.




