Sobrevivió a un ataque con fuego, su agresor quedó libre y ahora ella desapareció
La familia apunta al agresor, Jorge Fernando Carrizo, quien se encuentra prófugo luego de que un juez penal le otorgara la libertad a pesar de sus frondosos antecedentes por violencia de género.
Una profunda conmoción y un reclamo urgente de justicia sacuden a la localidad de Orán tras conocerse la desaparición de Sefora Fernández, una joven de 26 años que se encontraba bajo custodia policial tras haber sobrevivido a un brutal intento de femicidio. La última vez que se la vio fue el pasado sábado 6 de junio al mediodía, cuando se ausentó de la vivienda familiar donde se recuperaba de graves quemaduras en el rostro y el cuello.
La principal hipótesis de la familia apunta a su expareja, Jorge Fernando Carrizo, un hombre con múltiples denuncias previas por violencia de género que actualmente se encuentra prófugo de la justicia. La gravedad del caso reactivó los cuestionamientos hacia el accionar judicial, dado que el sospechoso había sido liberado semanas antes del ataque con fuego por decisión de un juez de Garantías, desoyendo los pedidos de la fiscalía.
Un historial de violencia y una polémica liberación
La trama que antecede a la desaparición de Fernández expone las fallas en el sistema de protección a las víctimas. Carrizo ya contaba con una imputación penal dictada por la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género de Orán, a cargo de la doctora Claudia Carreras, por los delitos de lesiones leves doblemente agravadas, coacción y desobediencia judicial.
A pesar de que la fiscal Carreras solicitó formalmente la prisión preventiva del acusado debido al riesgo inminente, el juez de Garantías de Orán, Francisco Oyarzú, rechazó la medida durante una audiencia realizada el 16 de abril y ordenó su inmediata libertad.
Pocos días después de recuperar la vía pública, el 22 de mayo, Carrizo habría perpetrado un nuevo y feroz ataque: según denunció la propia víctima, el hombre le roció alcohol en el rostro y el cuello y la prendió fuego. Fernández ingresó en estado crítico al Hospital San Vicente de Paul, donde lograron salvarle la vida. A partir de ese intento de femicidio, la justicia le asignó una consigna policial permanente para su resguardo.
Fuga, negligencia y misterio
Mientras la joven iniciaba su recuperación, la fiscal de la causa, María Soledad Filtrín Cuezzo, ordenó la captura inmediata de Carrizo, pero este ya se había dado a la fuga. Paralelamente, el Ministerio Público Fiscal apeló la polémica liberación dictada por el juez Oyarzú.
La resolución del Tribunal de Impugnación llegó tarde: el pasado 8 de junio, el juez Guillermo Poliotto revocó el fallo de primera instancia, ordenó la prisión preventiva de Carrizo y lo declaró en rebeldía. Para ese momento, el agresor ya había escapado y la víctima ya había desaparecido.
Gladys Fernández, madre de Sefora, expresó su desesperación ante los medios locales y manifestó su sospecha de que el prófugo pudo haber interceptado a su hija mediante manipulación psicológica. "Ella se fue rápido de la casa, salieron a buscarla y no la encontraron. Para mí que él la estaba esperando", señaló compungida. En consonancia, una de las hermanas de la joven remarcó la responsabilidad judicial: "Él debió estar preso, nunca debió salir. Si hubiese estado privado de su libertad, no habría tenido la oportunidad de quemarla ni de hacer esto".
Alerta y pedido de colaboración
La Fiscalía Penal interviniente advirtió que Sefora Fernández se encuentra en una situación de "especial vulnerabilidad" y activó de forma urgente los protocolos de búsqueda de personas en conjunto con diversas áreas de la fuerza de seguridad provincial.
Las autoridades ministeriales solicitaron a la comunidad que cualquier información fidedigna sobre el paradero de Sefora Fernández o del imputado Jorge Fernando Carrizo sea reportada de inmediato de forma anónima al Sistema de Emergencias 911 o ante la dependencia policial más cercana.







