Acuerdo histórico por la apicultura: Chubut y Buenos Aires impulsan un tratamiento natural contra la mayor plaga de las abejas
El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, firmó un convenio histórico en Comodoro Rivadavia junto a la UNPSJB. El acuerdo potenciará el desarrollo de un tratamiento orgánico contra el ácaro que azota a la apicultura mundial, creado por científicas chubutenses.
En un fuerte respaldo institucional a la ciencia y a la universidad pública, el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, arribó a Comodoro Rivadavia para concretar la firma de un Convenio Marco de Cooperación y un Convenio Específico con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). El cónclave, que contó con la presencia del diputado nacional Juan Pablo Luque y las máximas autoridades académicas, selló una alianza inédita orientada a potenciar el desarrollo productivo y sanitario de la apicultura nacional.
Ciencia chubutense contra el flagelo de las colmenas
El eje central del acuerdo es el financiamiento y la profundización de una investigación pionera liderada por las doctoras Susana Rizzuto y Rosa María Manzo, investigadoras del Laboratorio de Investigaciones en Evolución y Biodiversidad de la UNPSJB (sede Esquel). Las científicas descubrieron las notables propiedades de esencias naturales provenientes de plantas aromáticas de la provincia de Chubut para combatir de forma orgánica el ácaro Varroa destructor.
La varroosis, producida por este parásito, constituye la enfermedad más grave que afecta a la abeja Apis mellifera, generando un impacto devastador en la economía y la apicultura a nivel mundial.
Históricamente, el control de esta plaga se ha sostenido mediante el uso de acaricidas sintéticos -como compuestos organofosforados y piretroides-. Sin embargo, estas sustancias químicas no solo dejan residuos contaminantes en la cera, el polen y la miel destinada al consumo humano, sino que también provocan graves efectos adversos en los insectos, tales como alteraciones en su capacidad de orientación, aprendizaje y memoria. Frente a este escenario crítico, la alternativa orgánica desarrollada en la Patagonia se posiciona como una solución indispensable para el manejo integrado de plagas.
Una escala productiva de peso nacional
La iniciativa adquiere una relevancia estratégica superlativa si se dimensiona el peso del sector: la Provincia de Buenos Aires constituye el principal núcleo apícola de la Argentina, al concentrar cerca del 53% de la producción nacional de miel, con unas 40.000 toneladas anuales y casi la mitad de los apiarios de todo el país.
"Argentina es potencia en materia agrícola y uno de los principales jugadores en el mercado mundial de la miel. Uno de los grandes problemas que tiene la producción apícola es el sanitario, en particular la varroa. Encontrarnos con un equipo de investigadoras que viene llevando a cabo esta tarea para combatirla de manera orgánica es fundamental para una producción que involucra a miles de productores en toda la Argentina", destacó el ministro Javier Rodríguez durante la presentación.
Los ejes del acuerdo legal y técnico
El vínculo formalizado entre el Ministerio bonaerense y la alta casa de estudios patagónica -a través de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud, representada por su decana, la Dra. Barbara Rueter- establece bases claras de cooperación técnica:
Comité Coordinador: Creación de un órgano mixto encargado de planificar programas anuales de actividades, realizar seguimiento de los avances y garantizar la correcta ejecución de los fondos.
Propiedad Intelectual y Regalías: Establecimiento de un principio de copropiedad (50% para cada parte) sobre los productos susceptibles de protección intelectual que surjan de las investigaciones, regulando su futura transferencia tecnológica y comercialización.
Confidencialidad y Rigor Científico: Resguardo de los procedimientos bajo la Ley Nacional de Confidencialidad, asegurando publicaciones transparentes y el reconocimiento mutuo de la labor institucional.
La rúbrica de este convenio no solo ratifica la importancia estratégica de la articulación entre el Estado y el sistema científico tecnológico, sino que proyecta desde la Patagonia una solución innovadora, sustentable y de alcance global para proteger uno de los pilares de la biodiversidad y la economía agropecuaria.